......Quiero todo, tus labios, tus ojos, tus versos, Y puedo soportar la nada, la distancia, el no ser y el no coincidir,
.........Quiero conocer-te, conocer-me, comprender y expresar un mundo distinto, las palabras son mis aliadas ya que son el puente que tiendo para vincularme contigo, para coincidir entre las realidades que somos: tú y yo... ¿será posible un nosotros?
............Yo lo deseo, no sé hasta dónde podría llegar, sólo sé que me entregaría (a ello) de lleno, abriría mi ser descubriendo mis laberintos.
...............Sólo los antojos y los deseos pueden solucionar esto, mis cartas están sobre la mesa.
..................Una vez más, ¿a dónde quiero llegar?
Después de cada viernes, o muchos de ellos, creo que siempre me ha faltado dejarme ganar en el ajedrez.
No sé, pero siento una grave falta de respeto que por afición, emotividad o coqueteo, uno deje ganar al rival por el mero hecho de querer algo más que una partida de ajedrez.
Tal vez ese juego demuestre más que la simple correlación de piezas dentro de un sistema esquematizado y rígido, tal vez ese juego sea una radiografía de la personalidad, tal vez ese juego sea más que solo ajedrez.
Conversando con un amigo le comentaba acerca del placer que me causa la imagen de la eternidad contenida en un segundo. Pensando en esa idea, me detengo y la contemplo, no es el segundo el que me interesa. Tampoco es el sentido de perpetuidad contenida. Es la sensación de la eternidad reflejada en un instánte, condensada su infinitud por un momento, siendo de la única forma que puede ser, que es manifestándose en plenitud todo el tiempo.
El fondo del asunto, evidentemete, no es la contemplación de los tiempos por los tiempos mismos. No. El meollo radica en la posibilidad, concreta y consciente de poder prometer amor eterno, jurarlo y entregarlo de una vez y para siempre.
Si la eternidad se manifiesta constántemente, todo el tiempo, y cada instánte es expresión de su plenitud, si tan sólo ello es posible, entonces... ... entonces el amor eterno no es una locura sino una forma de vida, una manera de existir.